CONSEJOS Y CURIOSIDADES

Bibliotecarios, padres y educadores piezas clave para incorporar el hábito de la lectura en los niños de la era digital

. 16/11/2011
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No será desde estas páginas desde donde nos alcemos en contra de las innumerables aportaciones positivas que la Red ha traído a nuestras vidas. Pero, es una realidad que hay que articular mecanismos eficaces que atraigan a las nuevas generaciones al imprescindible universo de la letra impresa.

Y, el espacio clave para que ambos mundos, digital y real, convivan y colaboren son las bibliotecas. Por eso, está siendo tan transcendental la inversión que las distintas administraciones públicas, sobre todo los ayuntamientos, están haciendo en sus bibliotecas.

Los estudiantes de secundaria han sido, tradicionalmente, uno de los grupos con mayor afluencia a las salas de consulta y lectura de estas instalaciones. El descenso detectado en los últimos años se compensó, rápidamente, con la adaptación de espacios donde los usuarios tenían acceso WiFi gratuito.

El gran reto es aunar las posibilidades que ofrecen Internet y libros para conseguir la mejor preparación y nivel cultural para nuestros jóvenes. No olvidemos que la clave, en sendos casos, es la lectura.

Los nuevos bibliotecarios son protagonistas de esta transformación. Su labor está alejada de esa imagen que los ligaba a la tradicional ficha de lectura donde iba apuntando todos los préstamos de libros que acumulaba cada socio. Ahora hablamos de profesionales, puestos al día en nuevas tecnologías, que ayudan a los estudiantes a apoyar sus búsquedas de información en Internet con los textos originales.

También participan y diseñan los programas y actividades destinados a que los más pequeños tomen contacto con el mundo de la lectura y los cuentos. Una actividad variada y gratificante de la que puedes formar parte si te preparas unas oposiciones de Bibliotecas. Universidades, ayuntamientos y otros organismos oficiales proponen cada vez más vacantes para trabajar con estatus de funcionario en sus bibliotecas, conscientes del trascendental momento que atraviesa el sector.

Padres y profesores deben aportar su contribución para que sus hijos y alumnos descubran las infinitas posibilidades que les ofrecen los libros. Que formen parte permanente de su ocio y sean una herramienta básica en su proceso de formación depende, en gran medida, de que los adultos que intervienen en su educación les estimulen a usarlos. Las bibliotecas se convierten en el mejor aliado para conseguirlo.

Libros impresos y ordenador no son incompatibles, más bien al contrario son elementos complementarios y deben resultar igual de amenos y sorprendentes para niños y jóvenes. Combinar la rapidez de Internet en la búsqueda de datos con la profundización en los conocimientos que supone su consulta en los libros es la fórmula perfecta para que los estudiantes hagan los mejores trabajos.

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