EMPLEO PÚBLICO

Ser funcionario no siempre implica estabilidad laboral

. 24/02/2009
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Mucha gente se pregunta por qué los funcionarios disfrutan de una estabilidad que resulta casi excesiva en comparación con el resto de los trabajadores.

En lo relacionado con los funcionarios de la Administración, todo el mundo opina libremente y critica en muchos casos aquellos aspectos que tienen que ver con el funcionariado.


En estos momentos de crisis y con las cifras de desempleo que oímos diariamente en las noticias, mucha gente se pregunta por qué los funcionarios disfrutan de una estabilidad que resulta casi excesiva en comparación con el resto de los trabajadores. Estos comentarios sobre el sueldo y la estabilidad suelen hacerse sin preocuparse en conocer cuál es realmente la situación que tienen los funcionarios.


El sueldo de los funcionarios es en muchos casos inferior al que la gente cree. La empresa privada con frecuencia supera a la pública cuando hablamos del salario que tienen dos personas que están en un mismo cargo.


Por otra parte la estabilidad laboral de los funcionarios no siempre es tal. Cuando la gente habla de empleo público se tiende a pensar en que es fijo pero la realidad es otra muy diferente. Existe el personal laboral y también el personal eventual.


El personal laboral puede tener tres tipos de contrato de trabajo: fijo, por tiempo indefinido y temporal; y el personal eventual o interinos son los funcionarios no permanentes.


La administración ha establecido unos criterios para que todos los ciudadanos tengan derecho a acceder a un empleo público. Los que se deciden a optar por uno de estos puestos de trabajo invierten gran cantidad de tiempo, a veces años, para lograr un empleo en la administración. No es fácil conseguir un puesto así y quienes lo consiguen han pasado años preparándose para poder desempeñar las funciones de su cargo sin problemas.


No obstante, la Administración ha dictado una serie de criterios objetivos que justifican que los opositores disfruten de esa estabilidad en su puesto de trabajo y que sólo puedan perder dicha ventaja por causas de extrema gravedad.


Las causas por las que un funcionario puede perder su puesto en la administración están recogidas en el artículo 63 del Estatuto Básico del Empleo Público. Entre algunas de estas causas se encuentran: la renuncia, la jubilación, la pérdida de la nacionalidad y la sanción disciplinaria entre otros.


Por todo ello en estos momentos de crisis ser funcionario es una opción arriesgada. En muchos casos el sentido de estabilidad no es tal y requiere mucha preparación por parte del opositor.

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