EMPLEO PÚBLICO

Cursos antiestrés para los funcionarios de las administraciones públicas

. 23/05/2008
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El objetivo de este curso es que los funcionarios estén a gusto en su puesto de trabajo de manera que, no sólo sean trabajadores eficaces sino también que tengan un trato y una comunicación con el ciudadano correcta.

Las administraciones públicas están convencidas que entre los funcionarios hay estrés, por lo que algunas comunidades autónomas han decidido impartir entre sus funcionarios cursos para evitar y controlar el estrés.


Estos cursos llevan realizándose desde hace dos años en Aragón y tienen como objetivo que los empleados de la administración sean capaces de evitar y controlar cualquier tipo de cuadro de estrés al que puedan verse sometidos a consecuencia de sus respectivos trabajos.


El Gobierno de Aragón a través del instituto aragonés de la administración pública acoge estos cursos en los que veinte empleados de la administración autonómica podrán seguir estos cursillos en los que se hablará del estrés, sus distintas clases y las fases que atraviesan quienes se ven afectados por esta enfermedad nerviosa. Se tratará también como puede prevenirse, desde los hábitos saludables hasta multitud de técnicas de relajación corporal.


El objetivo de este curso es que los funcionarios estén a gusto en su puesto de trabajo de manera que, no sólo sean trabajadores eficaces sino también que tengan un trato y una comunicación con el ciudadano correcta.


Pero…. ¿sufren estrés los funcionarios? ¿Qué ocurre con el mito de que no trabajan?


Existen determinados puestos del funcionariado en los que el estrés esta presente diariamente: médicos, bomberos o policías sufren constantemente este fenómeno. Otros funcionarios que pueden sufrir estrés en determinadas épocas del año son los funcionarios de hacienda pública en la campaña de declaración de la renta, así como los funcionarios de ayuntamiento u otras administraciones en plazos de presentación obligatoria de documentos.


Sin embargo, hay otros funcionarios que no tienen ni tendrán estrés en su vida laboral. Estos funcionarios tienen un trabajo relajado, su hora de almuerzo, sus moscosos, asuntos propios, su horario compatible con la familia, su salario a fin de mes… Condiciones todas ellas para estar completamente relajado.


Con estos cursos antiestrés, se pretende que los funcionarios se desenvuelvan como eficaces comunicadores no sólo con el público al que atiendan, sino también, si llega el caso, con los medios de comunicación. Aunque esto depende más del tipo de persona que de los propios cursos antiestrés.


Algunos funcionarios son comunicadores expertos y otros aunque se pegasen la vida haciendo cursos no sabrían comunicar, por lo que los cursos antiestrés les vendrán bien pero no servirán para convertirlos en oradores profesionales.


Este tipo de iniciativas son una buena idea para que los trabajadores obtengan unos beneficios extras, aunque con el mito que corre del funcionario vago, dan ganas de reír.

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